Todos hemos soñado alguna vez con una chica perfecta, la chica que sería ideal para ser la madre de tus hijos. Yo tuve ese sueño, el sueño más precioso de mi vida en el que aparecía una hermosa silueta de una chica con un cabello sin igual. Esa chica se dio la vuelta y por fin vi su rostro, era un rostro tan bello, tan delicado, tan frágil, tan angelical…aaah, tan angelical.
Estaba obsesionado con esa chica que vi en mi sueño, no paraba de pensar en ella todo el día. Tan fuerte era mi obsesión que lloraba, gritaba y me auto lesionaba a mí mismo cuando me encerraba en mi habitación. “¿Dónde estás, mi dulce princesita?” me preguntaba a mí mismo, necesitaba una respuesta, necesitaba saberlo a toda costa.
No iba a clases, no comía, no me relacionaba con nadie, mis padres se preocupaban mucho de mi estado mental, tenían miedo de que muriera de hambre. Mi madre, en un intento de convencerme para que diera un bocado a esa tortilla de patatas tan buena que ella hacía, consiguió ver uno de mis cortes, lo tenía en mis brazos, ocultos con pulseras y camisetas de manga larga.
No tardaron en encontrarme un psicólogo para que me tratara así que me llevaron al día siguiente a su consulta. En la puerta había un cartel que ponía: “Dra. Claudia Bosconitch”. Sólo con ver su apellido supe que tenía que ser la mujer mas fea del mundo. “¿Bosconitch? ¿Enserio? jajaja”, no podía reírme más por dentro, estaba claro que sus padres eran de Rusia o de alguna parte del norte de Europa.
Mi madre llamó al timbre de la consulta muy rápido, se notaba sus ganas de que esa Dra. me curara de la cabeza. “Enseguida abro” dijo alguien que se encontraba en el interior, era una voz muy femenina y dulce que me dejó embobado durante unos breves segundos hasta que abrió la puerta aquella mujer.
Me quedé en blanco con nada más verla, era ella, era la chica de mis sueños, era la causa de todos mis problemas. Mis padres hablaban con ella mientras yo seguía en shock. No podía creerlo, ¿estaba soñando? lo dudaba mucho. De repente ella me clavó su mirada en mis ojos, era una mirada dulce y hermosa, cautivadora y misteriosa. Sus ojos eran de un color raro, nunca había visto unos ojos así.
Mis padres me metieron en su consulta y automáticamente mi cuerpo se tumbó en un sofá de la consulta. Mis padres se marcharon y yo me quedé a solas con ella. No me lo podía creer, estaba delante de ella, ¡de ella! eras más hermosa que en mis sueños.
La Dra. y yo empezamos ha hablar de lo que me pasaba, ella daba sus consejos pero yo seguía mirando a su tierna mirada que me tenía hechizado.
Todo era genial, pasaron 5 días y me encontraba mejor que nunca. Otra vez me tocaba ir a su consulta y fui después de comer, era tan feliz…
Al llegar a la consulta ella me abrió la puerta y antes de que yo entrara me preguntó con una mirada muy seria: “¿Darías la vida por la chica de tus sueños?” y yo tan feliz, sin dudarlo ni una sola vez le dije que sí. Ella me hizo pasar dentro pero al entrar notaba algo extraño, el ambiente estaba más frío de lo normal, mi piel se puso de gallina. Miré a mi espalda y la Dra. no estaba, la puerta estaba cerrada y no había manera de abrirla. Me puse nervioso, sentía que algo o alguien me estaba observando, esperando a que diera un movimiento para abalanzarse sobre mí.
Cerré los ojos, no quería ver nada, tenía demasiado miedo como para poder abrirlos. Sentía que algo estaba andando sobre mi alrededor, oía una risa tan macabra que mis lágrimas empezaron a salir solas. Mi miedo crecía por momentos y cada vez era más incapaz de moverme.
Todo quedó en silencio y mi cuerpo quedó relajado. Abrí poco a poco mis ojos y observaba la consulta, con mucha iluminación, con una temperatura agradable. Miré al techo y ahí estaba la Dra., la princesa de mis sueños…era todo exactamente como en mi sueño. Su mirada me daba tranquilidad…paz. De su espalda empezaron a salir una alas de color blanco puro, unos alas enormes y bellas. ¿Acaso era mi dulce princesa un ángel? no podía estar más a gusto con lo que veía.
La felicidad duró poco…mi dulce y bella princesa angelical me miró con una mirada macabra, sus ojos se volvieron rojos rubí y sus alas se volvieron de un color negro marchito. Mi ángel se convirtió en algo macabro y oscuro, su sonrisa perturbadora heló mi corazón rápidamente. Los objetos de la consulta empezaron a soltar un líquido rojo y una mesa voló hasta mi cabeza golpeandome muy fuerte. Me desmayé en el instante.
Abrí mis ojos, quería que todo hubiese sido una pesadilla pero estaba muy equivocado…mis ojos contemplaron un paisaje lleno de cadáveres y espíritus errantes, gritando y agonizando del sufrimiento que habían en sus corazones. Del cielo bajó la que era la princesa de mis sueños. Me miró y se acercó a mi cara. Sus labios me besaron, no podía estar mas feliz pero lo que realmente pasaba es que ella me estaba absorbiendo el alma…todo se volvió oscuro poco a poco y lo último que escuche fue: “¿Darías la vida por la princesa de tus sueños?

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